Skip to main content

Lecciones de Camarón: Entrenamiento de Perros y Comunicación Humana

¿Has notado cómo cada vez hay más perros? Ya sea que tengas tus propios perros, tengas amigos o familiares cercanos que los tengan, o simplemente lo observes en tu entorno, es difícil ignorar la presencia canina en nuestra sociedad. 

Con más de 500 millones de perros en todo el mundo y una tendencia en aumento hacia la tenencia de mascotas, nos encontramos en un momento crucial donde la relación entre humanos y perros está más presente que nunca.

Esta explosión en la población canina refleja el vínculo que los humanos han cultivado con los perros a lo largo de los siglos. Surgen preguntas sobre cómo educar, comunicarnos y coexistir de manera armoniosa en un mundo cada vez más poblado por nuestras mascotas.

Hace casi dos años Camarón entró en mi vida, coincidiendo con años de aprendizaje e interés en el comportamiento animal. Entendiendo la responsabilidad que implicaba, lo asumí desde mi “ñoña” interior.  En este artículo, compartiré las profundas lecciones que he extraído de nuestra relación, destacando la relevancia del entendimiento mutuo y la comunicación tanto en el mundo canino como en el humano.

Camarón, un border collie de dos años,  ha sido una inspiración constante para adoptar una vida más activa, consciente y llena de significado. Hemos compartido viajes y aventuras y forjado un vínculo basado en la confianza y el respeto mutuo. 

camaron1

El Border Collie, originario de las tierras fronterizas entre Escocia e Inglaterra, ha sido criado durante miles de años para pastorear. Aunque su función principal ha sido históricamente la de perro pastor, muchos Border Collies ahora viven en entornos urbanos, donde desempeñan una variedad de roles. Al igual que esta raza, la gran mayoría de perros han sido inicialmente criados para trabajos específicos, han encontrado adaptabilidad en la vida urbana, donde se desempeñan como mascotas familiares, perros de terapia y compañeros en la ciudad.

¿Qué es entrenamiento de perros?

Lo primero que se nos viene a la mente es “enseñarle trucos a los perros” o “hacer que el perro me obedezca”.  ¿Que tan efectivo es enseñarle trucos a los perros para tener una buena convivencia con ellos? El entrenamiento de perros va más allá de eso, diría que es establecer un canal de comunicación con el perro, donde haya un entendimiento mutuo sobre lo que yo comunico y el perro comunica. 

Muchas veces no nos cuestionamos cómo el otro ve el mundo y inconscientemente proyectamos nuestra visión en los demás. Para comunicarnos efectivamente debemos cuestionarnos, ¿Cómo percibe el otro el mundo?

JERARQUIA DEL USO DE LOS SENTIDOS 1Para convivir con ellos de manera sana tenemos que poder entender sus necesidades y lo que nos comunican ellos y que ellos entiendan lo mismo de nuestra parte. Suena lógico, para mí ha sido una sorpresa que no lo hacemos efectivamente ni con nuestra propia especie. 

La interacción entre humanos y perros revela sorprendentes similitudes en nuestra comunicación. Al igual que nosotros, los perros interpretan señales verbales y no verbales para comprender nuestras emociones e intenciones.

Economía de Palabras y Comunicación Efectiva:

Para mi, el comando más importante es “ven”, lo uso como una joya, pues por su libertad y su seguridad tiene que funcionar siempre. Que el siempre venga cuando lo llamo para mi es comunicación efectiva, implica que nos entendemos y sabemos lo que es importante. 

Mi comunicación efectiva con Camarón se basa en 6 pilares 

  1. No se nace aprendido:  Muchas veces le hablamos al perro como si se hubiera graduado del colegio y hablara perfecto español. Cheveré hablarles, pero no podemos pedirles que entiendan el significado de nuestras palabras.  Parte del éxito en el entrenamiento de perros radica en la comprensión de que el aprendizaje no es innato, sino que se construye a través de la repetición y la consistencia. Al establecer un lenguaje común y asegurarnos de que ambas partes estén de acuerdo en el significado de los estímulos, sentamos las bases para una comunicación efectiva y una relación armoniosa.
  2. Habla cuando sabes que te van a escuchar: para que le voy a pedir algo cuando sé que me va a ignorar? Eso solo genera que mis palabras pierdan valor. Por ejemplo, está jugando como loco con otro perro, le pido que venga, hay una probabilidad de que no lo haga. Mi alternativa, espero que se calme un poco o voy y lo agarro tranquilamente, le doy espacio a que se calme y ahí sí le pido que venga. Si en algún momento lo tengo que llamar de urgencia, tendré más probabilidades de que venga sin importar lo que esté haciendo venga. 
  3. Pide lo que estás dispuesto a hacer cumplir: mis palabras valen, si le digo algo, él no lo hace y a mi no me importa, ¿por qué lo haría cuando lo necesito de verdad? Si le pido que venga y no viene, tranquilamente, voy por el y lo llevo al lugar de donde lo llame.  
  4. Marcar el Comportamiento: La capacidad limitada de memoria de los perros subraya la importancia de marcar inmediatamente los comportamientos deseados o no deseados. Al identificar y recompensar o corregir el comportamiento de manera oportuna, ayudamos a nuestro compañero canino a comprender nuestros deseos y expectativas, sentando así las bases para una relación equilibrada y respetuosa.  ¿Qué tal si pudiéramos llevar esto a nuestras relaciones con las personas? Comunicar transparentemente lo que esperamos y lo que no queremos, especialmente en relaciones laborales generarían un entorno productivo.
  5. Las palabras valen, equilibra la oferta y la demanda:  este principio fundamental de la economía aplica sorprendentemente, no le voy a ofrecer más comandos de los que son necesarios, le van a interesar menos cada vez. Si cada vez que quiero que venga le digo “ven” 5 veces, la próxima, no va a venir solo con un “ven”. 
  6. Autogestionate y comunica integralmente: la comunicación no verbal muchas veces genera más impacto que las palabras. Si estoy nerviosa y comunicó desde ahí, ese nerviosismo tendrá más impacto que la palabra que usé. El tono de voz, el lenguaje corporal y la coherencia son elementos clave para transmitir nuestras intenciones y emociones de manera clara y precisa. Al aprender a comunicarnos de manera efectiva con nuestros perros, también mejoramos nuestras habilidades de comunicación en el mundo humano, lo que nos permite establecer relaciones más significativas y satisfactorias.

La relación entre humanos y perros va más allá de la convivencia. Se ha convertido en un campo de estudio profundo, donde los principios del entrenamiento canino y la comunicación efectiva nos ofrecen lecciones valiosas que trascienden las barreras de especie y se aplican a nuestra propia interacción social y emocional.

Mi experiencia con Camarón ha sido un recordatorio constante de la importancia de la paciencia, la consistencia y el respeto en esta relación única. Al aplicar estos principios tanto en nuestras interacciones con nuestros compañeros caninos como en nuestras relaciones humanas, podemos cultivar conexiones más profundas y significativas, transformando así nuestras vidas para mejor.

camaron3
foto circular mms

Manuela Matamala

Líder de Crecimiento